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martes, 10 de enero de 2012

Futuras habilidades profesionales desde la óptica sostenible


En un estudio del pasado año 2011 titulado Future Work Skills, el Institute for the Future of University del Phoenix Research Institute realizaba un análisis de los cambios que se están produciendo en la sociedad para determinar un posible catálogo de destrezas profesionales que nos ayudarán a desenvolvernos en el mercado laboral del futuro inmediato.

El resumen y las conclusiones de este estudio pueden consultarse y descargarse directamente en la web del propio Instituto en http://www.iftf.org/futureworkskills2020. A continuación traducimos, a modo informativo, únicamente los términos del decálogo y su definición, que posteriormente nos servirán para enlazar algunos de ellos con principios teóricos y disciplinares de la sostenibilidad.

1. SENSE-MAKING

Pensamiento crítico: habilidad para determinar el significado profundo de lo que se expresa.

2. SOCIAL INTELLIGENCE

Inteligencia social: habilidad para conectar con los demás de una manera profunda y directa, sintiendo y estimulando reacciones e interacciones deseadas.

3. NOVEL & ADAPTATIVE THINKING

Pensamiento innovador y adaptativo: habilidad para pensar y encontrar soluciones y respuestas más allá de las pautas rutinarias o de los esquemas preestablecidos.

4. CROSS-CULTURAL COMPETENCY

Competencial intercultural: habilidad para operar en diferentes entornos culturales.

5. COMPUTACIONAL THINKING

Pensamiento computacional: habilidad para interpretar gran cantidad de información, transformándola en conceptos abstractos y entendiendo la lógica basada en los datos.

6. NEW-MEDIA LITERACY

Cultura mediática: habilidad de evaluar críticamente y desarrollar contenidos que empleen los nuevos medios de comunicación y enfatizar en éstos su potencial de persuasión.

7. TRANSDISCIPLINARITY

Transdisciplinariedad: Cultura multidisciplinar y habilidad para entender conceptos transversales a múltiples disciplinas.

8. DESIGN MINDSET

Mentalidad de diseño: habilidad para desempeñar y desarrollar tareas y procesos de trabajo en busca de los resultados deseados.

9. COGNITIVE LOAD MANAGEMENT

Gestión del conocimiento: habilidad para discriminar y filtrar la información por orden de importancia, y para entender cómo maximizar el funcionamiento cognitivo mediante una variedad de herramientas y técnicas.

10. VIRTUAL COLLABORATION

Colaboración virtual: habilidad para trabajar forma productiva, demostrando el compromiso y la presencia como miembro de un equipo virtual.


Las habilidades son descritas más pormenorizadamente en la página web referida más arriba. Sin embargo, la razón de mencionar aquí este estudio, más allá de su interés profesional, radica en la presencia en el decálogo de habilidades profesionales de futuro de numerosos conceptos íntimamente ligados a los principios del desarrollo sostenible aplicados al urbanismo y a la arquitectura. Muchos son fruto de cambios sociales y avances en el pensamiento contemporáneo, y han sido desarrollados por pensadores y teóricos también preocupados por la sostenibilidad social y ambiental.

Una lectura desde la óptica de la sostenibilidad más conceptual nos permitiría a nosotros trazar tres ejes estratégicos (aunque podrían ser más) que vincularían el trabajo del Institute for the Future a los cambios científicos y sociales que propiciaron el nacimiento del pensamiento sostenible y que lo mantienen aún hoy con plena vigencia:

1. ESTRUCTURA EN RED.

El funcionamiento en red no sólo nos remite a la aparición de las redes sociales y a los nuevos medios de comunicación como dinamizadores sociales y económicos. El concepto de red, plenamente integrado hoy en nuestra manera de entender el mundo, tiene uno algunos de sus orígenes más remotos en el concepto de Ecosistema de Sir Arthur Tansley (1935) y en la Teoría General de Sistemas del biólogo Ludwig von Bertalanffy (1968). El concepto de sistema y el de sistema de sistemas revolucionaría las ciencias ambientales: se abre un nuevo modo de ver la naturaleza; la clasificación enciclopédica de especies queda obsoleta como método y da paso a los estudios de relaciones entre sistemas, de conexiones a distintas escalas, y de flujos de entrada y salida de información, materia y energía. Lo importante ya no son los propios elementos, sino las interrelaciones entre ellos.

2. EMPATÍA SOCIAL.

Las habilidades de inteligencia social y competencia intercultural nos esbozan una sociedad con vocación de estar globalizada. Pero no sólo nos requerirá la capacidad de comunicarnos con otras personas y otras culturas, sino incluso de empatizar con ellas. Una revisión histórica reciente sobre la evolución de la empatía es la que realiza Jeremy Rifkin en La civilización empática (Paidós, 2010), que sitúa esta creciente propiedad humana como una de las claves para poder resolver los problemas sociales y ambientales del presente. Sin duda, la capacidad de empatía debió ser imprescindible para que naciera el sentimiento de solidaridad intergeneracional que encarnó en informe Brundtland.

En 2011, los acontecimientos sociales nos demostraron que este sentimiento, canalizado y potenciado por la estructura en red, puede conformar fenómenos muy potentes de respuesta común y de transformación.

Por otra parte, y más centrados en una práctica disciplinar de la ciudad, la empatía es sintomática de una sociedad de mayor horizontalidad y transversalidad, que requerirá, según anunciaba el urbanista François Ascher, una práctica urbanista más reflexiva, flexible y participativa.

3. TRANSDISCIPLINARIEDAD.

Este concepto tiene suficiente entidad para ser a la vez una habilidad profesional y un eje vertebrador. La multiplicidad de factores intervinientes en los procesos en red requiere la investigación combinada de múltiples disciplinas. Dando un paso más, pensadores y científicos como Edgar Morin o Basarab Nicolescu han defendido una unidad de conocimiento común a las diferentes disciplinas (el paso del concepto multidisciplinar, tan común en los años 90, al actual transdisciplinar)

En el ámbito medioambiental, la interrelación de flujos de información, materia y energía hace necesaria para las políticas sostenibles, no sólo la suma de principios de diferentes disciplinas, sino la elaboración y aplicación de estrategias que sean transversales a las mismas. En este caso, significa la sutil pero fundamental evolución de la acción combinada hacia la acción común. Para ello, es necesaria una base común de conocimiento, un intercambio constante del mismo, y una visión global de los objetivos.

Para concluir proponemos una revisión a la vez nostálgica y optimista de la habilidad MENTALIDAD DE DISEÑO que propone el Phoenix Research Institute. En la lengua anglosajona, design (diseño) carece de la connotación superflua y un tanto frívola que ha adquirido en castellano respecto a la práctica arquitectónica. En cambio, le atribuye simultáneamente las propiedades de racionalidad y creatividad. Pensemos en el (¿utópico?) Richard Buckminster Fuller, que defendía sin complejos el desarrollo tecnológico, el diseño y la eficiencia al servicio de la justicia social. El inventor estadounidense insistía en la necesidad de una nueva iniciativa social que aglutine la suma del producto de todas las especializaciones, es decir, Comprehensive Designing: diseño integral.

Tal vez éste sea un buen momento para reivindicar esa idea de diseño entendido como creatividad en la búsqueda de soluciones, en la búsqueda de respuestas nuevas para cuestiones nuevas, con una visión integradora, libre de las antiguas competencias disciplinares.


Jorge Moreno Fernández


Bibliografía
Institute for the Future of University. http://www.iftf.org/futureworkskills2020.
ASCHER, François. Los nuevos principios del urbanismo, 2009.
FULLER, Richard Buckminster. “Comprehensive Designing” Richard Buckminster Fuller. Ideas and integrities, a spontaneous autobiographical disclosure. 1969
MORIN, Edgar. El año I de la era ecológica. 2007
NICOLESCU, Basarab. La Transdisciplinariedad. Manifiesto. 2002
RIFKIN, Jeremy. La Civilización Empática. 2010

Polivalencia Nº #69 Antiguos alumnos de la Universidad Politécnica de Valencia. 2010

martes, 5 de abril de 2011

François Ascher y la esperanza del neourbanismo


El análisis de la sociedad presente y su inminente evolución son brillante y acertadamente planteadas por François Ascher en el libro “Los nuevos principios del urbanismo”. Es necesario plantear sobre la mesa los temas de debate, para al menos divisar ejes y propuestas de futuro sobre los que estar o no de acuerdo. Pero es importante recordar, que aunque la globalización ha generado patrones de reacción y comportamiento similares, Ascher analiza una sociedad principalmente occidental. Será de especial interés analizar el porcentaje de la población mundial que conviva en un sistema social del tipo que plantea, y los puntos similares que puedan existir entre París, Bombay o Chichigalpa, pues serán tan enriquecedores los puntos que tengan en común, como los que tengan de diferente.

Son de especial acierto e imprescindibles para la comprensión de cualquier sistema descubrimientos como que “la incertidumbre, la complejidad y el caos son, de hecho, grandes avances”, o la utilización de métodos heurísticos, mediante hipótesis provisionales que se retroalimentan en función del resultado. O también asumir “los contextos inciertos” y renombrar nuestro sistema como “la sociedad del riesgo”.

En cambio, planteo ciertas dudas sobre la desubicuidad social del individuo, por un lado ya que sospecho que en un futuro a medio plazo nuestra capacidad de desplazamiento se reducirá –aunque parezca increíble- por la subida de los precios del carburante y por porque en algún momento tendrán que aplicarse los precios adecuados a su contaminación, para el transporte aéreo, actualmente escandalosamente insostenible, que reducirán su tráfico. Por otro lado, opino que la desubicuidad será contrarrestada por un auge del movimiento asociativo como sustituto del fracaso en la esperanza del mecanismo político-democrático, y la fe en la suma de votos individuales. Aunque es cierto que “el barrio ha dejado de ser un lugar de integración”, cada uno de nosotros busca su sitio en algún tipo de tribu más o menos virtual: montañeros, hinchas de futbol, foro de la familia, o seguidores de Manel en Twitter.

En conclusión, opinó que la reflexión más trascendental y relevante es el planteamiento de la individualización y la sociedad del Hipertexto, donde se plantea la autentica esencia o hipocresía de la libertad de nuestro tiempo. Nuestra conciencia de vivir en un sistema cada vez más libre, puede ser un bien un espejismo o bien la confirmación de un Matrix donde la imagen visual de un algodón de azúcar o telaraña con infinidad de hilos frágiles pero capaces de sostener un elemento a base de infinitas pequeñas conexiones, con peligro de caer en la trampa de la sobre-información. Y planteamos en el debate de cuál es el reflejo de esta complejidad a nivel urbanístico y que podemos plantear como planificadores.

El nuevo urbanismo ha de sustituir el lápiz por la tabla Excel, las afirmaciones por los incidentes, las balanzas económicas por un capitalismo cognitivo, la metrópoli por la metápolis, la administración por la regulación, los planos delineados por los modelos de productividad y tecnología de la información, la planificación por la probabilidad, y la certeza por el debate.

La ciudad del futuro espera de nuestras respuestas, la valentía de nuevas propuestas, la necesidad de imaginar y trasgredir, el esfuerzo de la reflexión, la energía de la acción y la divulgación. La frase más concluyente, esperanzadora y sabia, sea probablemente “el neourbanismo fomenta la negociación y el compromiso”, ahora es tarea nuestra saber poner en práctica el legado intelectual de Ascher, sintentizado brillantemente a modo de corolario en este recomendable texto.

Daniel Carrero Zabala

miércoles, 2 de marzo de 2011

François Ascher y la Sociedad Hipertexto


Los Nuevos Principios del Urbanismo de François Ascher (Alianza Ed. 2009) es tal vez uno de los textos más sintéticos y a la vez ricos en profundidad de análisis y densidad de contenidos que se hayan publicado sobre urbanismo en los últimos años. Su profundo carácter contemporáneo radica en el peso que concede a los factores sociales y económicos como generatrices de lo que hayan de ser las nuevas estrategias urbanas, trazando para ello la línea lógica y evolutiva desde los principales planeamientos urbanísticos del pasado hasta el día de hoy. El esfuerzo de Ascher por comprender la sociedad contemporánea es consecuencia de su firme convicción de que las formas de las ciudades […] cristalizan y reflejan las lógicas de las sociedades que acogen.

El autor establece tres puntos clave en la historia de las ciudades en lo que denomina tres grandes Revoluciones Modernas:

  • Primera revolución: la ciudad del Renacimiento y de la Edad Moderna.

Basada en los cambios de pensamiento humanistas que se centran en el individuo, el nacimiento de un nuevo poder del Estado y la constitución de la Arquitectura como nueva disciplina y arte mayor, la ciudad del renacimiento se concibe por vez primera de forma racional para individuos diferenciados y se planifican siguiendo criterios racionalizados, naciendo el concepto de Proyecto.

  • Segunda revolución: la ciudad Industrial

Comienza en torno a los principios del Taylorismo consiguientes a la Revolución Agrícola y la migración hacia las urbes, sigue en un principio estrategias de producción industrial de especialización (separar y simplificar) aplicadas al urbanismo con el nombre de Zonificación. Su evolución desembocará en la filosofía Fordista de producción y consumo de masas, que junto a combinación de electrodomésticos y vehículo privado, dará lugar a la dispersión territorial y la aparición de barrios monofuncionales suburbanos. Esta segunda revolución cristaliza en lo que Ascher llama el urbanismo Fordo-Keysiano-Corbusiano: expresión de una racionalidad simplificadora mediante la planificación urbana, las zonificaciones monofuncionales y las estructuras urbanas jerárquicas; un urbanismo adaptado a la producción y al consumo masivo en los centros comerciales, las zonas industriales y la circulación acelerada y, asimismo, materialización del Estado de bienestar con los equipamientos colectivos, servicios públicos y viviendas sociales.

  • Hacia la Tercera Revolución Urbana

Ascher sitúa la Tercera Revolución Urbana en la actualidad, fruto de determinados cambios en el pensamiento en torno a la evolución de los procesos de individualización, racionalización y diversificación aparecidos en las revoluciones previas, que dan lugar hoy a criterios de modernización reflexiva, técnicas de marketing relacional, progreso de las ciencias cognitivas y nuevos enfoques sobre la complejidad.

Estos cambios dan lugar a dos estructuras básicas a las que debe adaptarse la planificación urbana hoy: la existencia de una sociedad hipertexto organizada según parámetros de un nuevo capitalismo cognitivo. Sus efectos sobre las ciudades ya están en marcha, reflejados en lo que Ascher resume como metapolización de las ciudades, transformación de los sistemas de movilidad urbana, recomposición social de las urbes, redefinición de las relaciones entre los intereses individuales, colectivos y generales, y nuevos análisis de riesgos.

Sociedad Hipertexto

Merece la pena detenerse en la interpretación de Ascher de las formas de vida contemporáneas en las sociedades occidentales que le llevan a definir a la sociedad como Hipertexto.

Percibe el autor que, a pesar de la persistente imposición de las condiciones económicas y socioprofesionales, la pertenencia a grupos sociales compactos es cada vez menos perceptible. Al contrario, el amplio abanico de posibilidades, la movilidad, los modos de producción y consumo impuestos por la globalización y la necesidad constante de elegir hace tender a la sociedad hacia una individualización y diversificación cada vez mayor.

Uno de los pilares de la sociedad hipertexto es la multipertenencia social: frente al peso de los vínculos familiares, gremiales y comunitarios de la sociedad rural y su evolución hacia las relaciones (más diversas y específicas) vecinales, profesionales y de clase de la ciudad industrial, la sociedad urbana actual desarrolla la vida a otra escala: los vínculos sociales se han multiplicado, no tienen muchas coincidencias sociales, son más numerosos pero más débiles. Se trata de un tejido social y culturalmente homogéneo, con finura y elasticidad que se configura en redes, con múltiples individuos y organizaciones conectadas entre sí, funcionando con solidaridad conmutativa (frente a la mecánica rural o a la orgánica industrial).

En palabras del propio Ascher, las personas se encuentran así en campos sociales distintos como las palabras en los diferentes documentos de un hipertexto. Interactúan en uno con los compañeros de trabajo de acuerdo con una “sintaxis” profesional, en otro con los parientes según una “sintaxis” familiar, en un tercero con socios según una “sintaxis” deportiva, etc. Estamos ante los “individuos-palabra” que constituyen por sí mismos los principales vínculos entre estos “textos-campos sociales”. Pasan de un campo a otro ya sea desplazándose o mediante las telecomunicaciones.

Esta nueva estructuración de la sociedad nos puede plantear serias dudas sobre cómo puede adaptarse la estructura física de las ciudades a este modo de vida hipertexto. Es probable que hayan quedado obsoletas gran parte de las infraestructuras físicas y administrativas que fueron planificadas según criterios de las sociedades precedentes para unos ciclos ahora inexistentes y unos usos especializados que ahora son cambiantes. Puesto que las funciones del urbanismo y de la arquitectura siguen siendo la de generar escenarios de habitabilidad para albergar las interacciones humanas, la pregunta sería cómo puede enfrentarse una praxis que genera entorno real a unas necesidades de inmediatez y cambio que a priori pudieran resultar incompatibles con la naturaleza misma de la disciplina.

Al margen del completo decálogo de estrategias propuestas por Ascher, podríamos mencionar tres estrategias básicas:

- Flexibilidad. No entendida esta únicamente como indefinición espacial o minimalismo flexible que deje nuestras plazas a merced de los skaters, sino flexibilidad real de la planificación, que sepa retroalimentarse de su propia evolución, planteando los cambios que sean necesarios e imponiendo mínimas trabas a nuevos requerimientos. En este sentido parece necesario revisar los instrumentos de gestión urbanística.

- Participación. Ante la diversificación creciente en el seno de la sociedad, la participación se perfila como uno de los elementos indispensables para alcanzar un grado de equidad y adaptación aceptable.

- Nuevo énfasis de los espacios de relación. Ahora que el entorno de lo virtual se vuelve cada vez más accesible, es muy posible que la experiencia física cobre una importancia nueva. El espacio público será el escenario de esa experiencia física, enfatizando sus propiedades sensoriales y relacionales, para lo cual será imprescindible cuidar sus condiciones de habitabilidad.

Los dos últimos puntos mencionados, la participación y la relación en espacios públicos, ayudará también a reforzar la identidad colectiva, ya que como Ascher subraya, el reto de la democracia se encuentra en transformar esta solidaridad conmutativa de hecho en una solidaridad reflexiva, es decir, en ser conscientes de pertenecer a sistemas de intereses colectivos.

Jorge Moreno Fernández

François Ascher (1946-2009) dirigió en Instituto de Urbanismo de París y el consejo científico del Instituto para la Ciudad en Movimiento, y fue profesor del Instituto Francés de Urbanismo. En 2009 se le concedió el Gran Premio de Urbanismo.